Edimburgo, la capital de Escocia, es una ciudad de contrastes entre lo
antiguo y lo moderno. Con su imponente castillo en lo alto de una colina
y sus estrechas calles empedradas, ofrece una experiencia única a
quienes la visitan. Su clima es frío y ventoso en invierno, pero su historia,
festivales y vibrante escena cultural hacen que sea un destino imperdible.
La gastronomía escocesa incluye el famoso haggis, así como el whisky
de malta, reconocido en todo el mundo.